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Publicaciones Wilson Cuevas | Libro “Manantial”

Libro “Manantial”

El padre Wilson Cuevas a través de su libro “Manantial”  viene a compartir a nuestras vidas un caudal de frescura, remanso y paz espiritual a través de sus líneas que provocarán en los lectores profundas reflexiones, algunas lágrimas y también algunas risas.

Con su obra,  camina con nosotros a través de las diversas vivencias que pasamos los seres humanos y su mensaje busca que realicemos los anhelos del corazón y que caminemos de la mano de nuestro padre Celestial y que nunca soltemos ‘el hilo que va hacia arriba’ como lo menciona en el tema Invitación a reflexionar, donde describe como la vida de todos nosotros esta compuesta por una serie de hilos, nuestro trabajo, familia, amigos, etc, pero existe uno que viene de arriba y ese es precisamente el que nunca debemos de soltar porque es el ‘hilo de las relaciones con Dios, de la amistad con Cristo, el hilo de la vida correcta’ y el padre Wilson nos exhorta a no soltar jamás ese hilo porque es el amor que nunca muere.

Y del capítulo que lleva este mismo nombre: El amor que nunca muere extraje sus primeras líneas que dicen: ‘No te preocupes demasiado en querer saber quien está por ti o contra ti; busca más bien que Dios esté contigo en todo lo que haces. Ten la conciencia tranquila y Dios te defenderá, ninguna maldad podrá dañar a quien Dios ayuda’.

“Quien a Dios tiene nada le falta’ y así no lo hace saber el padre Wilson, quien de alguna manera asemeja el amor de Dios al de una madre terrenal, quien no abandona a su hijo, es la que siempre está ahí, en las alegrías, en las tristezas, en los triunfos o en los fracasos, el amor de la madre es incondicional, es inagotable, así de infinito es el amor de Dios a todos nosotros que somos sus hijos.

Y  para entender un poco mejor, el padre Wilson nos narra la siguiente historia:

“Permítame contarles algo que aconteció hace algunos años en una ciudad minera, ahora no recuerdo el nombre de ellos, pero vamos a llamarles Luis y Dora.  Ellos eran novios, con matrimonio anunciado, pero el joven sufrió un accidente y lo tuvieron que internar. Transcurrieron larga semanas de recuperación, la novia lo visitaba a diario, la mamá no se le apartaba en ningún momento, aunque era viuda y tená hijos que cuidar.

El mal, entretanto, progresaba, era preciso amputarle un pie. La novia fue disminuyendo sus visitas, la madre seguía siempre a su lado. Meses después, se hizo la amputación de la pierna, después siguió la otra, la novia ya no se aparecía más, telefoneaba de vez en cuando, otras veces enviaba una tarjeta.

Nadie más aguantaba el mal olor que exhalaba aquel cuerpo corroído por la gangrena, la madre, prácticamente se cambió para el hospital. La novia se perdió en este mundo, pues no daba señal de vida. El joven preguntaba de vez en cuando: ‘mamita, sabes algo de Dora?, hoy todavía no, pero supongo que estará viajando, debe estar pensando en ti. Yo soñaba que íbamos a ser muy felices. No pierdas la esperanza hijo mío, Dios lo dirige todo. El joven fue de mal en peor, el mal olor iba en aumento a medida que el tiempo transcurría, ahuyentaba a todos. La madre se echaba al cuello aquel pedazo de hombre, como lo hacía cuando era niño, o tal vez, con más amor todavía. Así murió, abrazando a su madre, el amor que nunca muere”.

Dice el padre Wilson en la página 88 de La otra mejilla que ‘el ser humano solo alcanza la perfección cuando se asemeja a Dios en su modo de amar’ y nos invita a dar el primer paso porque Dios nos pide hoy en aceptar que estamos llamados a lo extraordinario y precisamente en la primera parte del libro Manantial, se inicia con el tema Siempre es posible hacer algo más para ‘poner gotas de miel en el amargo de la vida’. Que no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, que empecemos ya y que siempre demos lo mejor y algo más por Dios, por nosotros mismos y por nuestros semejantes.

A través de su frescura en sus palabras y cómo cuando un padre aconseja a un hijo, el padre Wilson nos señala que no permitamos que el dolor moral llegue a nosotros por no haber hecho en tiempo y forma lo necesario. Que venzamos la pereza, la negligencia y a veces hasta el orgullo o la cobardía y demos siempre más, porque nunca es suficiente y él concluye esta parte diciendo: ‘el dolor que sentimos por no haber dado un poco más de nuestro tiempo, de nuestros bienes, de nuestra comprensión y generosidad a cambio de salvar más vidas, debe cuestionarnos profundamente. Podemos amar más y servir mejor”.

Todos los lectores al ir profundizando entre las líneas, entre la esencia de las palabras del padre Wilson sentirán realmente que su vida ha sido refrescada por un Manantial que tocará el corazón de todos. Y para que nuestra alma se vaya purificando y se acerque más a Dios, sin duda, es necesario hablar del perdón.

En el capítulo Perdonar no es fácil, existen unas bellas palabras que deseo compartir con ustedes ‘El perdón es fuente de paz interior, el perdón descontamina tu alma e ilumina tu mente. Perdona y aprende a cuidarte, valorarte. Has hecho mucho daño?, pide perdón y cambia. Una de las enseñanzas más originales de Jesús fue el perdón. Toda su vida se la paso perdonando y enseñando a perdonar….Que nadie se quede sin rezar por el que le ha ofendido o le han hecho el mal. Tenemos la promesa formidable que si perdonamos a los que nos ofenden, también Dios perdonará nuestros pecados” porque no empezar a bañarnos con el manantial de agua fresca que es Dios y comenzamos perdonándonos y perdonando a los demás.

Para ello,  necesitamos una Nueva Actitud y en este capítulo el padre Wilson nos manifiesta que este día hay que vivirlo de la mejor manera, que no comencemos con amarguras, con resentimientos,  que tratemos siempre y a cada momento de ser feliz ahora como soy y donde estoy con lo mucho o lo poco que tengamos, es lo suficiente para ser felices porque Dios nos ha permitido estar un día más aquí. Afirma que debemos aprender de los fracasos y buscar lo bueno en todo, aprender  a reconocer lo bueno de uno mismo y de los demás. ‘La mejor forma en que vivas tu vida, es el mejor regalo que le haces a Dios. Dios te va a pedir cuenta del capital que te dio: ama y sirve, haz el bien hoy quizás mañana sea tarde”.

Y concluyo con este párrafo que esta en la pág. 32 bajo el tema Recuerda y Agradece y que de manera personal me encantó para cerrar esta tarde la presentación del Libro Manantial del Padre Wilson, y aprovechó para agradecer su invitación y permitirme compartir con él esta maravillosa experiencia: Gracias Padre, porque anoche que pase varias horas leyendo su libro, su  Manantial le dio frescura a mi corazón y realmente cumplió con su objetivo de hacerme reflexionar y de llegar a la conclusión que nunca debo soltar ‘ese hilo que viene de arriba”.

El padre Wilson nos dice:

La mejor forma de agradecerle a Dios, es hacer favores a quienes lo necesitan o nos piden. Es maravilloso Señor, tener brazos cuando hay tantos mutilados, tener ojos cuando hay tantos que no pueden ver, poder hablar cuando tantos están mudos, tener manos para trabajar cuando hay otros que mendigan. Es maravilloso regresa a casa cuando otros no tienen a donde regresar, es hermoso sonreír, amar, soñar y vivir, cuando hay tantos que lloran, odian se revuelcan en pesadillas y mueren antes de vivir. Es extraordinario tener a Dios para creer, cuando hay tantos que no poseen el consuelo de la fe. Es fenomenal, sobre todo Señor TENER TAN POCO QUE PEDIR Y TANTO QUE AGRADECER!!!

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